
Aunque digas eso, no es suficiente, una tenue brisa roza mi rostro, tan solo, observo por la ventana. A lo lejos, el horizonte tan imponente como siempre lo ha sido, derramando tonos ocres y rojizos fundiéndose en armonía con distintos tonos fríos que anuncian la noche, que el día ya ha terminado.
Días, noches, el tiempo se me escapa y la ventana solo me muestra un leve reflejo de lo que es el exterior, tan solo, cubre poca distancia, la vista, interrumpida entre casas y edificios que a veces ignoro en su totalidad. La gente pasa, ignorante, errante, ya sea con rumbo o sin rumbo, pero hay algo que me inquieta cada vez que veo a través de la ventana, siempre es el mismo paisaje, lo he visto claro, oscuro, con gente, sin gente, agitado, calmado, pero siempre es el mismo ambiente, un ambiente que aparenta ser seguro, pero en vagos pensamientos termina convirtiéndose en cárcel, por que se que hay algo más allá, aunque no pueda verlo, en mi mente queda encarcelada la misma imagen ocaso tras ocaso.
Las nubes tan solo configuran el día, a veces con tristeza acepto la realidad de que el cielo quiere llorar, y las nubes son sus complices, anunciandome su plan, paseandose, cubriendo el poco azul que llena de alegría las tardes, puede sonar absurdo y un poco caprichoso, pero cuando me asomo a la ventana tengo miedo de mirar y desepcionarme, en momentos como ese quisiera poder manejar el clima, clima que me atormenta.
Escucho tu voz, ¿Ha de ser esto un espejismo? escuchar y no ver, ¿Crees que
podremos seguir así? ¿Por cuánto tiempo? tan solo me he dado cuenta que lo que falta en el paisaje amable y hostil que enfrento es tu ser, si tan solo eso pudiera ver, tu imagen cada vez que me asomo a la ventana sería un poco más alegre el horizonte y poco menos inerte la noche.Alfaima